Jamás Llegarán A Viejos, la Primera Guerra Mundial en color

18/3 · Por HBO · Reading 6 min.

Peter Jackson nos trae un documental excepcional que nos muestra la Primera Guerra Mundial a todo color.

Primera guerra mundial en color

            Aquellos hombres, aquellos soldados no vivieron su gesta, su tragedia con un miedo en blanco y negro y sin audio, sino en vivo y directo, en carne viva, con los colores de la vida y la muerte, con sus oídos, con sus gritos, con sus cantos y sus pequeñas alegrías.

Y justamente eso quiso el director de la saga de El Señor de los anillos, que lo viéramos como ellos lo vieron, pero sobre todo, como ellos lo vivieron.

            A petición del Museo Imperial Británico de la Guerra y con el fin de conmemorar los cien años de la Primera Guerra, Peter Jackson realizó este documental con las miles de horas de material de archivo que el museo posee.

Pero Jackson no se conformó con las imágenes, sino que además las transformó y las coloreó digitalmente con su equipo de Nueva Zelanda. El director incluso viajó a una buena cantidad de sitios donde ocurrieron los hechos para captar así los colores y la atmósfera que luego agregaría al material original. No es lo mismo el blanco y negro fílmico que está en el uniforme y en la cara de un hombre que el rojo real de su sangre, o de la de un compañero que murió a su lado, o la de los que yacían en el suelo y por sobre los cuales él tuvo que arrastrarse (ni siquiera caminar) para evitar que una bala lo alcanzara.

Pero no sólo el color fue tratado, sino que el equipo de Jackson también transformó los cuadros de la imagen: es decir, para que el movimiento se viera natural y no a saltos, todo el material fue pasado a veinticuatro cuadros por segundo (el cine de aquel entonces estaba entre los diez y seis y diez y ocho cuadros por segundo y por eso lo vemos a saltos).

Por otro lado, Jackson se encontró con que no había pietaje de los enfrentamientos. ¿Por qué? La explicación es muy sencilla: ningún camarógrafo quería arriesgarse en una batalla y, por supuesto, no salían a filmarlas. Así que el director tuvo que ingeniárselas, agregando, por ejemplo, tomas de avanzadas de tanques o de entrenamientos y conectarlas con material de otros momentos, como cañones disparando o explosiones en terrenos. A esto también se unió el uso de ilustraciones de la revista The War Illustrated que mostraban situaciones de batalla en las trincheras.

El documental no cuenta con un locutor que guíe la historia, sino que Jackson también tomó miles de hora de grabaciones de audio registrados por la BBC, donde los mismos soldados cuentan sus historias. Las filmaciones, como es de suponer, se hicieron sin sonido porque las cámaras de entonces sólo captaban imágenes. De modo que Jackson también agregó los sonidos de la guerra. Allí obtuvo la colaboración de la artillería de Nueva Zelanda, que realizó fuego de distinto tipo para que él pudiera grabarlos. No conforme, el equipo contrató a expertos en lectura de labios. Así, sobre las imágenes mudas, los expertos se dieron a la tarea de descifrar lo que decían aquellos soldados. Luego Jackson, con esos diálogos o expresiones ya anotadas, contrató actores para que los interpretaran.

 

Peter Jackson, el hombre épico

Peter Jackson no necesita mucha presentación. Es de sobra conocido por la sagas épicas de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Es un fanático de las historias fantásticas, de los efectos especiales y del maquillaje para cine. De hecho, sus primeros trabajos apuntan por la línea del terror fantástico, incluso muy del género gore, que, como se sabe, es mucho más radical con los efectos de sangre y vísceras. Podemos recordar Bad Taste (1987), una de extraterrestres que buscan carne humana, o Braindead (1992), donde una madre se convierte en un zombi que come perros y enfermeras. Quizás una de sus máximas realizaciones en este universo del terror y lo sobrenatural es The Frighteners (1996), una comedia fantasmal protagonizada por Michael J. Fox.  Ya para 2001, Jackson entraría de lleno con la gran epopeya de J. R. R. Tolkien. Allí continuó con la fantasía, los maquillajes y los efectos especiales, pero también con la recreación de grandes batallas, uno de los temas preferidos del director. En 2014, Jackson cerró su estadía en el mundo Tolkien con la tercera historia de los pequeños seres de pies resistentes, The Hobbit: The Battle of the Five Armies. Se sabe que el cineasta quedó agotado, pero cuatro años después volvió con otro trabajo descomunal, en esta ocasión con material de la realidad: nada más y nada menos que Jamás Llegarán A Viejos, justamente una pieza que versa sobre la predilección bélica de Jackson.

 

Jamás Llegarán A Viejos forma parte de 14-18 Now, un proyecto de artes apoyado por el gobierno británico. 14-18 Now buscó conectar y concientizar a la gente en torno a la Primera Guerra Mundial, que a muchos se le antoja tan lejana. Ciertamente, la Segunda Guerra ha tenido mayor difusión, si pensamos, por ejemplo, en el universo cinematográfico.  14-18 Now  comisionó 107 proyectos en más de 220 locaciones en todo el Reino Unido y, tal como puede leerse en su página web, ha alcanzado emocionalmente a ocho millones de jóvenes a lo largo de cuatro años. La idea fue pues la de rememorar y dar a conocer más a fondo el conflicto en el que murieron veinte millones de personas.

Jackson no lo pensó dos veces para participar en el proyecto, y no cobró un centavo por considerar este trabajo una labor de orden humano e histórico muy importante. Además porque, tal como ya se señaló, es un gran aficionado de las historias de guerra y por su abuelo, William Jackson, quien vivió en carne propia aquella gran guerra. Y por cierto, vaya detalle, el abuelo William peleó junto a J. R. R. Tolkien.

Jamás Llegarán A Viejos, dirigido por Peter Jackson, un documental estremecedor, poderoso y en color sobre la Primera Guerra Mundial, que puedes disfrutar desde ya, por HBO y HBO GO.

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